Historia
La historia de La Cusinga Lodge
Para la familia Tresemer-Guzmán, la costa del Pacífico Sur de Costa Rica nunca ha sido solo un lugar; siempre ha sido su hogar. Desde 1972, han vivido en el corazón de Uvita, rodeados de selva, océano y un profundo compromiso con la armonía con la tierra. En 1995, su sueño se hizo realidad con la creación de La Cusinga Eco Lodge, un refugio para viajeros que buscan más que unas vacaciones.
Fundada por John, sociólogo con una profunda visión de la sostenibilidad, y Bella, una mujer con una sólida base en los valores y la comunidad costarricense, La Cusinga nació del deseo de construir un modelo de hospitalidad que trabajara con la naturaleza, no en su contra. Juntos, imaginaron un espacio donde la conservación, la cultura y la vida consciente pudieran florecer en armonía.
Lo que encontraron en las colinas con vistas a Bahía Ballena fue más que un paisaje impresionante: fue una vocación. Un espacio sagrado donde la selva tropical se encuentra con el Océano Pacífico, y donde cada sendero, árbol y ola refleja la poderosa belleza y el equilibrio de la naturaleza. Rodeado de cientos de hectáreas de bosque primario y secundario protegido y colindando con el renombrado Parque Nacional Marino Ballena, La Cusinga se convirtió rápidamente en algo más que un albergue. Se convirtió en un ejemplo vivo de turismo regenerativo y liderazgo ambiental.
Cada huésped que recorre los senderos, descansa en nuestras cabañas de construcción sostenible o se sumerge en las pozas escondidas del río se convierte en parte de esta historia viva. Una historia de tierra, familia y la firme convicción de que el turismo, cuando se hace con el corazón, puede ayudar a sanar el mundo.
Así nació La Cusinga: un proyecto visionario hecho realidad por una familia, nutrido por la comunidad y renovado continuamente por un liderazgo comprometido con la protección de lo que realmente importa.
Aquí, donde el bosque susurra al mar, cada paso cuenta una historia, y cada historia se convierte en parte de la tierra.

